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		<title>Soñar la habana 3</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jul 2010 04:04:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Soñar La Habana 3 Salvador Aburto El primer viaje a La Habana suele ser inolvidable. Cualquier expectativa puede ser rebasada, porque la ciudad es mágica. Resolver airosamente los asuntos migratorios en el aeropuerto, son la antesala y la condición, para dar cabida al sueño de vivir, convivir y sobrevivir a las experiencias que ofrece el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Soñar La Habana 3</strong></p>
<p><strong> </strong> Salvador Aburto<strong><br />
</strong></p>
<p>El primer viaje a La Habana suele ser inolvidable. Cualquier expectativa puede ser rebasada, porque la ciudad es mágica. Resolver airosamente los asuntos migratorios en el aeropuerto, son la antesala y la condición, para dar cabida al sueño de vivir, convivir y sobrevivir a las experiencias que ofrece el pueblo y la cultura cubanas. Es el afecto, los colores y la música omnipresentes, lo que convierte toda imagen en un detonador vivencial muy difícil de olvidar.</p>
<p>El turista que visita La Habana, suele comprometerse con la interacción humana. Es imposible mantenerse ajeno a la interacción con los cubanos, más allá de la transacción o el servicio turístico. Los guías, los taxistas, el <a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/niños-abraados-y-tia.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-847" title="niños abraados y tia" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/niños-abraados-y-tia.jpg" alt="" width="167" height="124" /></a>personal de los hoteles y los centros vacacionales, y los empleados de las tiendas para turismo, igual que la mayoría de los habaneros, poseen cualidades humanas interactivas que irrumpen fácilmente en el campo afectivo de cualquier visitante, sin importar sus condiciones sociales e intelectuales.</p>
<p>Parece ser una habilidad ancestral, donde convergen variables genéticas, culturales, políticas, sociales, y la propia condición de ser uno de los primeros puertos latinoamericanos. Al menos con los mexicanos, la comunicación es inmediata; y la argumentación reiteradamente se refiere a la hermandad de los pueblos y simpatía histórica con el sistema socialista, la historia común desde la colonización española, la difusión artística: musical, cinematográfica, y los artistas que a los que se adjudica ser patrimonio legítimo entre ambos pueblos.</p>
<p>Bueno, este contexto es el básico para el turismo mexicano; pero igual pueden argumentarse en cualquier otra nacionalidad. Porque la afectividad en la interacción con los cubanos, es condición para soñar La Habana. En cualquier momento, en cualquier lugar, un nuevo diálogo puede irrumpir la escena y despertar nuevas dimensiones para la experiencia humana.</p>
<p><a href="http://www.fotorevista.com.ar/Portfolios/09/090814-Collins/index.php"><img class="alignleft size-full wp-image-852" title="edificio en la habana" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/edificio-en-la-habana.jpg" alt="" width="201" height="149" /></a>Mi primer viaje a La Habana fue en 1990, para asistir a un evento académico que se llevó a cabo en el Palacio de las Convenciones. La transportación al entonces flamante Hotel Neptuno, en la zona de Miramar, la hicimos en una “guagua” para turistas. Esto quiere decir, con clima acondicionado y tipo ómnibus.  Nuestra guía asignada para toda la semana de nuestra estancia, nos hizo saber algunas cosas que todavía recuerdo:</p>
<p>1.- Cambiar de aquellos dólares (que inexplicablemente estaban a la misma paridad del peso exclusivo para el turista denominado “divisa”), solo los necesarios. Era prácticamente considerado un delito, toda transacción comercial con dólares. Y si nos sentíamos tentados de realizar algunas compras en pesos cubanos, estos se deberían de cambiar en el propio hotel (no había casas de cambio como ahora), para eludir el mercado negro que aunque se conseguían a cotizaciones más altas, podrían ser falsos; y que finalmente, era muy poco lo que se podría adquirir con pesos cubanos: maní, artesanías, subirse en guaguas públicas, y consumir productos nacionales.</p>
<p>2.- No abandonar las rutas marcadas por el programa; evitar andar solitarios en lugares sin vigilancia policial; evitar todo contacto con la delincuencia camuflada en los espacios públicos, y que fácilmente se podían reconocer porque nos ofrecerían mercancía y servicios prohibidos: el mercado negro de las drogas, tabaco, ron, ppg, sexo y paseos en transportes no oficiales.</p>
<p>3.- Aconsejaban dejar en el hotel, de preferencia en cajas de seguridad, todos los valores, incluyendo dólares, documentos oficiales como pasaportes, credenciales, visas, tarjetas de crédito, joyería y prendas. A cambio, conservar siempre a la mano la identificación que el propio hotel nos entregaba a la hora del registro.</p>
<p>Por lo regular, el hospedaje incluía un desayuno-buffet, que los cubanos denominan “mesa sueca”, y que suele consistir en leche, jugo, café, cereal, huevos, embutidos, ensaladas, pan francés y “dulcitos” o pan dulce. Los demás alimentos se tenían que consumir en restaurantes para turistas.</p>
<p>La primera consigna de todo guía turístico parecía ser, ganarse la simpatía de<a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/habana-3.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-855" title="habana 3" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/habana-3.jpg" alt="" width="237" height="218" /></a> los visitantes. Una vez en el ómnibus, todo estaba bajo su responsabilidad, incluyendo las maletas. Los horarios y su puntualidad también eran de su incumbencia y la persecución no tenía piedad. Salir y llegar a tiempo, pese a no ser una conducta propia de nuestras culturas, era una verdadera obsesión.</p>
<p>El programa implicaba llegar a tiempo a las sesiones académicas en el Palacio de las Convenciones; el regreso puntual al hotel, lo mismo en el caso de los programas alternos que incluían visitas a museos, paseos por la ciudad, teatros y centros de diversión. Así, se conseguía un ambiente extraordinariamente impactante: por un lado, la actualización y expansión del conocimiento académico; y por el otro, toda la magia de la cultura y de las artes cubanas,</p>
<p>Así conocimos el Teatro “García Lorca”, en una gala de ballet que satisfacía a los gustos más excelsos. También El Tropicana, con uno de los espectáculos de cabaret más famosos del mundo. Y en el lobby del Palacio de las Convenciones, las expresiones del folklore más representativas de Cuba. “La Bodeguita del Medio”, y los restaurantes y bares de La Habana Vieja, llenaron el resto de nuestras experiencias: escuchar, cantar y bailar, la música popular cubana que es una de las más conocidas del mundo.</p>
<p>Salsa, sones, boleros, danzones, chachachá, guarachas, folklore afro…se han quedado para siempre en todas mis evocaciones. (continuará)</p>
<p>﻿</p>
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		<title>Soñar la Habana 2</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 00:57:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Al llegar, al visitante algunas cosas no le resultan muy evidentes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al llegar, al visitante algunas cosas no le resultan muy evidentes. La presión sobre el cambio de moneda extranjera por los inexplicablemente más caros que el dólar: CUC´s, se convierte aún en el aeropuerto,  en una condición sin la cual no se podrá soñar La Habana. Nuestros devaluados pesos, son bien aceptados, pero los euros son los mejor cotizados. Obviamente, esta ley de cambio, lo que victoriosamente ha conseguido es un creciente desprecio por negociar con dólares americanos.</p>
<p><a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/cuban_flag.jpg"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-439" title="cuban_flag" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/cuban_flag-150x150.jpg" alt="" width="90" height="90" /></a>Podrías cambiar todo lo que llevas (se recomienda que por lo menos sean trescientos euros para gastos libres), pero eso te condicionaría a consumir productos y servicios para turistas. Andar en “guagua”, en taxis colectivos, comprar maní y rosetas en el malecón, entre otras cosas, sería complicado.</p>
<p>A los CUC´s, los cubanos les llaman “divisa” o “chavitos”, de los cuales y de inmediato, se requieren por lo menos veinte o treinta para enfrentar los primeros gastos que incluyen la transportación al lugar elegido para el hospedaje, y conviene reservar los veinticinco que se requieren para conseguir la visa de salida.</p>
<p>Los turistas de agencia, suelen tener resuelto el transporte aeropuerto-hotel-aeropuerto en servicios colectivos, sin embargo, conviene no perder de vista el equipaje como en cualquier otro aeropuerto internacional. De igual manera, los maleteros también esperan una propina, aunque en “divisa” por cierto.</p>
<p>Cuando se requiere de un taxi, es posible distinguir algunas opciones: de cuota fija o el servicio medido. Las tarifas suelen tener notables diferencias. En cuota fija el usuario sin experiencia, se encuentra cautivo aunque seguro. En servicio medido, el usuario sabrá discernir sobre distancias y las vías rápidas de acceso para el destino. También existen diferencias en las tarifas. Los Panataxis tienen las tarifas más bajas, puesto que no cuentan con la categoría de lujo.<a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA-4.gif"><img class="alignright size-thumbnail wp-image-412" title="HABANA 4" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA-4-150x150.gif" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>Es un delito transportar turistas en autos que no sean taxis. Los cubanos suelen abstenerse de hacerlo, excepto cuando se cuenta con algún parentesco. Sin embargo, sortear la vigilancia y “piratear” con el servicio, siempre nos hará arriesgarnos entre el delito y la complicidad, con las eventualidades a que se dé lugar.</p>
<p>Las primeras interacciones con los cubanos nos marcan. Suelen ser amables y afectivos, aunque conviene recordar que es una condición profesional para quienes trabajan con turistas. Sin embargo, es recurrente la mención sobre la hermandad entre cubanos y mexicanos, la comprobada solidaridad política, las expresiones artísticas y culturales en común, la identidad compartida con nuestras ciudades caribeñas, y esta camaradería casi perfecta que nos caracteriza como bohemios, enamorados y parranderos.</p>
<p>Salvo en aquellos casos en que nos mostremos abiertamente desconfiados, no existirá tensión alguna en esos nuestros primeros encuentros humanos. Taxistas y guías turísticos, suelen contagiarnos con las posibilidades de descubrir: la magia, los placeres, la euforia y las sorpresas que nos aguardan en este nuevo sueño…</p>
<p>Pero no es cuestión de paisaje ni de gente. En mi opinión, es la música, la danza, y los colores  en el imaginario de un pueblo que pese a una larga jornada transgeneracional de búsquedas de políticas sociales y económicas justas, sobreviven cantando y bailando a los acordes del son que permanece por siempre en el ritmo cardiaco de nuestros pueblos.</p>
<p>El ritmo del son, igual que el del corazón, es el que contagia y vincula nuestros sueños. Que convierte en comunes nuestras formar de vivir el amor, las tristezas, las alegrías, las pérdidas, los sinsabores, el despecho, la risa y todo aquello que somos capaces de contagiar a través de la música.</p>
<p>En esencia, ese fue el sentido de la música que los colonizadores confundieron con las “fiestas de barracas” donde nuestros ancestros africanos permanecieron fieles a sus creencias. Creencias fundamentadas en las pasiones que como manifestaciones del ser y del amor humano, desde el sincretismo siguen guardando la alegría y el apego a la vida a pesar de las ignominias de la injusticia social. Cantar y bailar para sentirse libre, al ritmo del son en el corazón.</p>
<p>Lo más seguro es que sin darnos cuenta, el son de los cubanos  invada nuestro tiempo y el espacio en este soñar La Habana… contagiados por sus emociones y entretejiendo nuestras vidas.</p>
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		<title>Cuba en Manos del Salvador</title>
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		<pubDate>Thu, 31 Dec 2009 21:37:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ahora me propongo soñar La Habana con ustedes, a petición de Angelito… esperando poner en orden aquellas miles de vivencias en las que participé de 1990 al 2006, periodo en que se realizaron mis viajes.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>SOÑA</strong><strong>R LA HABANA 1    <a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA-3.gif"><img class="alignright size-full wp-image-411" title="HABANA 3" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA-3.gif" alt="" width="186" height="186" /></a><br />
</strong></p>
<p>Salvador Aburto</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>La evocación, los recuerdos… son lo más parecido a soñar despierto, y es posible argumentar que soñar es lo mismo que recordar, aunque una vez despiertos pocos podamos hablar con precisión de lo que soñamos.</p>
<p>Ahora me propongo soñar La Habana con ustedes, a petición de Angelito… esperando poner en orden aquellas miles de vivencias en las que participé de 1990 al 2006, periodo en que se realizaron mis viajes.</p>
<p>La primera imagen que existe en mi memoria es su paisaje… visto desde el espacio aéreo, aquella mancha azul-verdosa sobre el aguamarina intenso del Atlántico, lleno de aquella extraña ansiedad</p>
<p><strong><a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA.gif"><img class="size-full wp-image-414 alignleft" title="HABANA" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA.gif" alt="" width="143" height="143" /></a></strong><a href="http://alsondelasalsa.com/mya_wordpress/wp-content/uploads/2009/12/HABANA-3.gif"><strong> </strong></a></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>que provoca la aproximación a la pista. Segundo a segundo, las manchas verdes y siena se van definiendo hasta convertir aquella alfombra paradisiaca en palmeras, árboles y arbustos, tierras cultivadas y machas arquitectónicas rurales y urbanas, donde el enigma de la vida se va adivinando por los azarosos movimientos orgánicos vistos a la distancia.</p>
<p>Antes de aterrizar, es posible distinguir una ecología caribeña bastante familiar. En mi caso, me gusta insistir reiteradamente en creer que estoy arribando al Veracruz. Después compartiré todas las semejanzas que descubrí entre nuestros pueblos, y aquella mi fantasía llena de realidad, que igual insisto en que nuestros ancestros tuvieron que hacer escala y conocer La Habana, en su largo viaje ultramarino.</p>
<p>Si, es posible que algunos parientes se hayan quedado a vivir ahí, aunque se nos haya perdido su contacto, por las circunstancias geográficas, políticas, del mestizaje y las fusiones culturales, que ahora igual nos</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong><a href="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA-5.gif"><img class="size-thumbnail wp-image-413 alignright" title="HABANA 5" src="http://alsondelasalsa.com/wp-content/uploads/2010/07/HABANA-5-150x150.gif" alt="" width="150" height="150" /></a></strong>distinguen que aproximan. Esta es otra oportunidad que tengo, para reconocer que algunos tíos abuelos y su descendencia, vivieron y construyeron su historia, en Cuba.</p>
<p>El desembarco en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana, ha ido cambiando, aunque los trámites migratorios, siguen siendo los mismos. Llegar al aeropuerto viejo, ser trasladados en “guagua” desde un lugar remoto o pasar directamente del avión al edificio, será seguido de las filas para mostrar nuestros pasaportes y boletos de regreso. Los uniformes verde olivo en todo el personal cubano, suele ser la referencia clara de que su historia socialista y revolucionaria.</p>
<p>Aunque el procedimiento es enérgico, de cuando en vez surge una sonrisa o un comentario de simpatía hacia nuestra identidad mexicana. Sin embargo, es imprescindible la revisión de equipajes y las precisiones sobre nuestra estancia. Cuántos días, dónde será el hospedaje, cuánto y cómo se realizarán los gastos. Llevar un paquete turístico a través de una agencia de viajes, vuelve más amables los trámites.</p>
<p>Suelen escucharse algunas recomendaciones: no comprar en el mercado negro absolutamente nada, utilizar solamente las casas de cambio oficiales conocidas como CADECAS, no andar solo en lugares desprovistos <a href="http://alsondelasalsa.com/mya_wordpress/wp-content/uploads/2009/12/HABANA-3.gif"><strong> </strong></a>de seguridad, no confiar en desconocidos, y utilizar solamente el servicio de taxis turísticos. Todo aquel o aquella que no respete estas recomendaciones, pudiera llevarse sus sorpresas.</p>
<p>Ahí en el aeropuerto, una puerta automática que se abre al aproximarnos, se constituye en el umbral entre nuestros mundos. Adentro, todos llenos de expectativas ante la cultura, la infraestructura, la sociedad y las condiciones humanas del pueblo cubano. Afuera, un grupo representativo de los vínculos posibles y sus historias potencialmente incluyentes.<strong> </strong></p>
<p>El personal de aduanas, los servicios de inteligencia, los maleteros, los cubanos que regresan a su patria, los cubanos que esperan, los taxistas, forman el cinturón incluyente que nos dan la bienvenida implícita y los sucesos que sobrevendrán bajo el sol, las noches húmedas, el olor del mar y el ron, los colores de la naturaleza y de los atuendos, la mitología y la magia religiosa en la música y la danza, y todos los posibles sueños que comenzarán bajo las ocultas reglas del surrealismo a llenar nuestro psiquismo de otras huellas y otros posibles discursos…</p>
<p>Una vez en la banqueta, con el equipaje aguardando por el transporte elegido, nadie imagina la dimensión del mar de sentimientos que rodea al país, y ese inmenso cielo que volverá insignificantes nuestros movimientos en la ciudad. Sin embargo, ya nada se puede detener, y muy pronto, la avenida se convertirá en Boyeros anunciando lo impredecible pero singularmente emocionante que resulta soñar La Habana.(Continuará)</p>
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